23 de febrero de 2009

Google Latitude y la desinformación sensacionalista

A raíz de la presentación de Google Latitude, servicio a través del cual podemos decir a nuestros amigos dónde nos encontramos gracias a la posición de nuestro teléfono móvil, hemos asistido a un fenómeno de desinformación a través de algunos medios de comunicación donde se nos advertía del peligroso acecho de fisgones no deseados o de un resurgir del Gran Hermano que todo lo ve, en forma incluso de jefe desalmado controlando todos nuestros movimientos. En la otra vertiente, estaban aquéllos que hablaban de la gran revolución, el invento definitivo y las mil aplicaciones que podría llegar a tener. En fin, dos miradas sensacionalistas para un mismo suceso.

Pero la realidad es muy distinta. Ni lo uno, ni lo otro. Google Latitude es un nuevo "juguete" perfectamente controlado, efectivamente, pero por el propio usuario: él y sólo él elige quién le ve, cuándo le ve e incluso dónde le ve, puesto que se puede configurar esta información de forma manual. Esto quiere decir no habrá fisgón, Gran Hermano o jefe iracundo que husmee nuestra intimidad.

De hecho, Google no ha inventado la rueda. Ya existen servicios similares desde hace algún tiempo, como Plazes de Nokia o Fire Eagle de Yahoo!, así que la cosa no es para tanto.

Lo que sí resulta significativo es que un gigante como Google se lance con este tipo de aplicaciones, pronosticando un futuro muy prometedor a los dispositivos móviles y trasladando a éstos todo el poder de convocatoria que las redes sociales ya tienen en Internet. Por que no nos engañemos: Google Latitude es a la pregunta ¿dónde estás ahora? lo que Facebook a esa otra de ¿qué estás haciendo ahora?



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