3 de febrero de 2009

Las Listas Robinson

Las Listas Robinson, o SLR (Servicio Listas Robinson), permiten a cualquier usuario eliminar su nombre y datos de contacto de los listados de publicidad de las empresas con el fin de reducir al mínimo la cantidad de envíos no deseados. Se trata de un sistema de autorregulación bastante extendido por Europa y Estados Unidos y su fin no es otro que mejorar las relaciones entre los profesionales del sector y el público en general, bastante maltrechas por culpa de los abusos que algunas empresas hacen de esta modalidad de marketing. En España estas listas están gestionadas por la Federación de Comercio Electrónico y Marketing Directo (FECEMD) y, pese al desconocimiento generalizado que hay sobre las mismas, llevan en activo desde 1992.

El funcionamiento del servicio es sencillo: puedes inscribirte como consumidor al SLR, con la finalidad de no recibir publicidad o para recibir sólo aquella que sea de tu interés. Una vez dado de alta en este servicio transcurrirán entre 3 y 6 meses hasta que se haga efectivo.

Por otro lado, también las empresas pueden solicitar el fichero de personas inscritas en las listas Robinson para la gestión de sus envíos, eliminando a aquellos que no deseen recibir publicidad y personalizando los contenidos de quienes así lo hayan solicitado. Por supuesto FECEMD controla qué empresas pueden acceder a estas listas.

Evidentemente, no se puede garantizar el control de toda la publicidad, escapando a este control impresos sin dirección depositados directamente en el buzón, revistas gratuitas, impresos insertos en revistas o facturas y publicidad de empresas no adheridas al SLR. Entre las más de doscientas empresas asociadas a FECEMD están incluidas las grandes operadoras de telefonía, entidades bancarias, compañías de seguros o agencias de envíos y mailings, entre otras.

Aunque en este caso sólo nos librará del correo postal, la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal de España hace referencia a estas listas y las hace extensivas también a los envíos a través de correo electrónico y las llamadas telefónicas, obligando a las empresas a facilitar los medios para que cualquier ciudadano pueda darse de baja.

Una medida más para protegernos de la publicidad no deseada y que podemos hacer efectiva a través de un sencillo formulario web. Incluyo a continuación los enlaces a los dos ficheros.

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